Esta ha sido mi primera incursión a los Pirineos, hacía tiempo ya que quería venir aquí y aunque principalmente tenia pensado ir a Ordesa y Monte Perdido para hacer la ruta de la Senda de los Cazadores, los planes cambiaron cuando a última hora se unió a este viaje mi amigo Iván, su perro Basu y la furgo.

Aprovechando que nuestra amiga Alicia trabaja en el centro de interpretación de Ansó, decidimos hacerle una visita y darle una sorpresa. Así que el viernes por la tarde partimos desde Madrid para hacer noche en Jaca y al día siguiente hacer una ruta por el Vallés Occidental cuyas rutas bien conoce Alicia.

La carretera entre Huesca y Jaca es espectacular, no sabíamos lo que nos esperaba.. Una vez en Jaca y ya de noche, nos encontramos con Alis en su piso y fuimos a dar una vuelta por la ciudad. La noche era un poco especial porque tenía lugar el eclipse lunar más largo del siglo XXI y un fenómeno llamado Luna de Sangre donde la luna se tornaba de un color rojizo..

Visitamos la ciudadela de Jaca, un espectacular y bonito recinto amurallado con forma de pentágono donde hay ciervos en un gran foso que rodea toda la fortaleza. Después damos un paseo para estirar un poco las piernas, nos sentamos a charlar en un parque para preparar la ruta del día siguiente.

Es por la mañana y Alicia nos ha propuesto realizar la subida al ibón de Acherito, una ruta de 4 km y 700 metros de desnivel. Para ello atravesamos la carretera que cruza la Selva de Oza y dejamos el coche en el parking La Mina, ya dentro del parque natural de los valles occidentales. Comienza la aventura.

A medida que vamos subiendo, los picos van emergiendo a nuestro alrededor. Después de una subida en zig-zag vamos parando poco a poco para respirar y beber agua.

Cuando llegamos arriba, no dudamos ni un segundo en bañarnos, aunque el agua está muy fría, está irresistible.

Bien fresquitos y limpios, comenzamos a bajar, encontrándonos sorpresas por el camino.

Una vez abajo, es casi mediodía y el hambre aprieta, así que montamos el chiringuito y preparamos la comida, no nos falta el camping-gas así que podemos comer caliente. Como estamos al lado del río, después de comer nos volvemos a bañar para refrescarnos, el sol aprieta bastante y tenemos aún por delante la siguiente ruta, la ruta de la Boca del Infierno.

Esta ruta circular rodea el barranco de la Boca del Infierno ascendiendo la montaña por un bosque a un lado y continua por una calzada romana al otro. Es una ruta fácil de 7 km y 500 metros de desnivel, se hace en poco más de 3 horas. Es un poco caótico encontrar el inicio de la ruta porque no está bien señalizada. La ruta puede hacerse cogiendo el sendero que lleva a la calzada romana un poco antes de llegar al centro de interpretación del megalitismo. La parte del bosque que serpentea por el barranco es ideal porque siempre hay sombra y siendo verano se agradece.

Acabamos la ruta bien entrada la tarde y nos vamos a Ansó, donde trabaja Alicia para ver el pueblo y cenar.

Despues de cenar, Alicia se queda en Ansó porque trabaja al día siguiente. Iván y yo  planeamos ir a Francia ya que nos queda a poco más de una hora y media de camino para hacer el sendero de las Hoces del Holtzarte. Esta ruta tiene un puente a 200 metros de altura. Así que cogemos la furgo y conducimos un poco para ahorrarnos esos km al día siguiente.

Hacemos noche en el pueblo de Garde, a la vera del río Gardalar, al menos nos hemos quitado un tramo para el siguiente día.

Amanecemos con los músculos agarrotados del palizón de caminata del día anterior, así que nos preparamos un té, desayunamos y decidimos tomarnos el domingo con muucha calma. Vamos camino de Larrau, el pueblo francés donde está el sendero de las Hoces del Holtzarte. En Isaba decidimos hacer el camino circularmente subiendo a Francia por el puerto de La Pierre de Saint-Martin y bajando por el puerto de Larrau para no ir por el mismo sitio. En la subida nos cruzamos con una carrera ciclista, tenemos que ir despacito porque bajan a toda velocidad y en las curvas se meten en el carril contrario, la organización no cortó la carretera a pesar del peligro que había.

Una vez en el puerto de La Pierre de Saint-Martin, un mar de nubes nos sorprende de imprevisto y paramos obligatoriamente para fotografiarlo.

Disfrutamos como niños conduciendo por la carretera que lleva a Larrau.

Una vez en Larrau, nos preparamos para hacer la ruta de las Hoces del Holtzarte, según dicen, ruta cortita y muuy fácil..  jajaja muy fácil dicen..

El sol pegaba bien fuerte y intentamos hacer el camino un poco más ameno diciendo tonterias y cantando canciones absurdas que se nos ocurren, los franceses nos miran de reojo y se ríen.. El sendero es muuuuuuuy empinado y resbaladizo en algunos tramos.. en varias ocasiones creía que me veía en el fondo del barranco. Veinte minutos de sufrimiento más tarde llegábamos al puente. Vistas de infarto.

Una vez llegados al final, descansamos un poco y volvemos. A la vuelta no hace falta decir palabra, Iván y yo nos miramos y nos leemos la mente, sabemos lo que toca.. y Basu no pone ninguna pega. Toca un baño de campeonato.

Acabada esta ruta es hora de volver a España, disfrutamos de las vistas del puerto de Larrau y paramos a comer en Ochagavia. Por el camino vemos como en otra carrera hay un ciclista accidentado, vemos ambulancias y hasta un helicóptero movilizado para llevárselo.

Con el estomago lleno, volvemos para Madrid.
Espero volver pronto por aquí..