Pues sí, 5 días son más que suficientes para realizar un viaje de esos que te dejan huella, de los que calan bien hondo, de los que tienen un poco de todo.. desde pueblos fantasma a montañas mágicas, desde murallas chinas a castillos de película, incluso escaleras que trepan por precipicios..

Partiendo desde Cuenca, llegando a Barcelona y regresando por Huesca hacia Madrid. En lugar de hacer un viaje rápido y monótono por autovías, me decido a hacerlo por todo el centro, por carreteras menos transitadas y por caminos poco convencionales, pero muuucho más estimulantes.

Comenzando muy temprano, no eran mucho más de las 5 de la mañana cuando comenzaba a rodar el coche. Quería estar en Barcelona al final del día y dormir en tranquilo en una cama, pero también había que recorrer cientos de kilómetros y  hacer muchas paradas de por medio. Y la primera era en Molina de Aragón.

Poco después de llevar una hora conduciendo llegaba a la espectacular carretera que atraviesa Priego, pasando por los abruptos desfiladeros y hoces de esta zona cercana a la Serranía de Cuenca y al parque natural del Alto Tajo de Guadalajara. La cosa no podía empezar mejor. Otro día escribiré sobre este sitio y sus encantos.

Media hora después, aparecía de la nada Molina de Aragón, tan pronto estás subiendo por una empinada cuesta y al llegar arriba la tienes frente a ti, un paisaje de postal. Nada más bajarme del coche, una fuerte y gélida ráfaga de viento casi me tira al suelo. Consigo la primera foto, aunque me congela media mano merece la pena.

Antes de acercarme a Molina de Aragón para ver la fortaleza, tomo un desvío hacia el santuario Virgen de la Hoz, cerca de Corduente, el lugar está dentro un barranco cuyas formaciones rocosas han sido talladas por las aguas cristalinas del rio Gallo.

A la vuelta por Molina de Aragón, aparco fuera del castillo y me pongo a pasear por el recinto exterior de las murallas. El castillo está cerrado y solo abre sus puertas para las visitas los sábados, mechachís… Este castillo fue reconstruido en el siglo X y se asienta sobre una antigua fortaleza árabe y anteriormente esta se asentó sobre un castro celtíbero. Sus numerosas torres y su muralla dominan el valle sobre el que se asienta.

Ya casi es media mañana, así que no me entretengo mucho y me dirijo a un lugar bien escondido. A los seguidores de juego de tronos, la siguiente parada les encantará. Aquí tiene lugar el combate entre Ser Arthur Dayne (la espada del alba) y Ned Stark. Es el castillo de Zafra, conocido en el universo de juego de tronos como Torre de la Alegría, en Dorne, os dejo el vídeo.

El lugar impresiona tanto que parece que estés incluso dentro de la serie.

El castillo ubicado en la fría y solitaria Sierra de Caldereros está semireconstruido y pese a su pequeño tamaño, podía albergar a 500 soldados fuertemente armados. Parece que se mantiene de pie mágicamente sobre lo alto de un rocoso farallón. Para llegara él se accede por el pueblo de Hombrados, siguiendo un camino de tierra bien señalizado.

La siguiente parada es el pueblo fantasma de Belchite, un pueblo que bien conoce los horrores que la guerra puede llegar a causar, cuando acabó la guerra, en vez de reconstruir el pueblo destruido, decidieron dejarlo así y construir un nuevo pueblo al lado. Este lugar está vallado y solo se puede visitar con guía, es una locura verlo, tiene varios pases y si podéis y no sois asustadizos, podéis hacerlo por la noche, donde pasearéis y el guía os irá contando las historias de miedo sobre este lugar..  programas como Cuarto Milenio han venido aquí a grabar sucesos extraños incluso obteniendo psicofonías. La entrada se hace por el Arco de la Villa.

Al llegar allí me encontré con Jesús, que vestido de soldado me dejo hacerle unas fotos. Él es un apasionado junto con el grupo de recreación histórica, recrean los diferentes enfrentamientos bélicos de la guerra civil, os recomiendo su instagram para que lo veáis vosotros mismos (Jesús Larraz). También me dejó posar con su rifle Mauser.

Una vez dentro, avanzamos por calle principal, una calle estrecha con casas a los dos lados donde se pueden ver los innumerables agujeros de bala que decoran paredes. La resistencia aquí se encontraba bien armada y fortificada, utilizaba varios nidos de ametralladora para contener el asedio.

La visita prosigue por el cementerio y llega hasta la iglesia de San Martin de Tours.

A la vuelta llegamos hasta otra iglesia, la de San Juan. La torre de esta iglesia sigue en pie de puro milagro. Si os fijáis bien, tiene un proyectil de mortero incrustado que no explotó en el momento del impacto, en lo alto de la iglesia se encontraba un nido de ametralladora el cual era el objetivo del mortero.

Al tener las calles tan estrechas, los tanques blindados no podían entrar y no servían para nada, el asedio y la toma del pueblo se realizo mediante combates cuerpo a cuerpo, calle por calle, casa por casa.. En la visita guiada explican los diferentes personajes históricos y como se fue tomando la ciudad poco a poco cada día. Las secuelas de la guerra se dejan ver bien en este sitio.

Al finalizar la visita, retomo el camino hacia la última parada del día, Rubí, en Barcelona. Hora de descansar porque aquí me esperan unos días frenéticos.

 

Día1: Juego de Tronos, fortalezas inexpugnables y pueblos fantasma.

Día2: Barcelona, montañas mágicas.

Dia3: Huesca, murallas chinas y escaleras en precipicios.